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MÓNICA VELASCO

A QUÉ SE DEBE ESTA LUZ
¿A qué se debe esta luz,
este silencio perseguido,
esta carne enamorada?
Siente apenas la tarde
la inocencia de su azar,
y estos brazos de espuma,
y esta vida inconstante
en el mar
transforman su fútil materia
en extenso atardecer.
CANTO A LORCA
Incendiada sangre desmedida
que reposas más al fondo
de esta tierra,
más al fondo que la flor
de los naranjos,
más aún que en el fondo de la piedra.
Corazón enajenado de los dioses
era el pan del verso tuyo
como carne enamorada,
fueron tu piel, tus ojos grandes
mares de luna oscurecidos en llanto,
apagados de sed como la carne
se apaga ante la luz.
Volvió tu sangre a los manzanos,
tu frente clara,
tu boca toda,
tu desprendido pecho
iluminado al alba, rota,
del Diván del Tamarit.
ESTE QUERERSE
Este quererse
como las horas lentas
de la tarde,
como el sonido de un ala
que se rompe en el aire.
Este adorarse.
LA ROSA
Desde qué belleza miras el mundo
entre los cristales. Todo tu cuerpo
se yergue puro,
arrogante ante la fragilidad
perecedera
del universo en derredor.
¿No transpira tu cuerpo desnudo
como lágrima rota?
¿No caen tus miembros
bellos de carne abrasada
ante horas muertas de luz?
Toda la tarde es consciente
de tu inmensa pureza;
toda la noche se carga
de tu luz adivinada;
la mañana desprende el perfume
de tu amor olvidado.
Eres el llanto mitológico,
la cruz y la espada;
dedo que señala el dolor,
ausencia de mentira; la otra cara
del mundo y de la historia,
la verdad contenida,
la poesía encarnizada,
el gesto profético,
la mirada de la madre.
Mas tu amor
no nos puede salvar.
Ya estamos condenados.
VOLVER
Si tu boca de lluvia
me llamara,
si tu ausencia rompiese
contra las olas,
si levantaras el vuelo
de mi falda.
COMO UN ESPEJISMO
Como un espejismo
de la ciudad dormida
aparece tu cuerpo
iluminando la noche.
ES LA HORA DE LAS GOLONDRINAS
Es la hora de las golondrinas.
La hora extensa
de las golondrinas.
El blanco abrasa la piel
en esta hora en que el silencio
se quema lentamente,
el azul desaparece,
absorbe al grito,
el vuelo amarillea sus alas rotas
como materia encendida.
Arde la luz.
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