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Ediciones Isla Varia
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9. ELLA ME QUIERE TAL COMO SOY
ÉL
Él trae una camisa con manga tres cuartos, rosita, cuello V, y no tiene pelos ni en los brazos ni en la cara. El pantalón es de manta, con agujetitas al tobillo y con correa en la cintura, flojito aunque apretado de las nalgas. No usa ni anillo ni reloj. Una cadenita con la Virgen de Guadalupe al cuello. Zapatos mocasín sin calcetines. Habla como señora chismosa, de corridito y gesticulando mucho.
LA SALA
La sala es clase media pobre. Extremadamente convencional. Retrato de la boda de los padres muy visible. Foto como árbol genealógico donde se ve que tienen una hija única. Título del padre de una formación técnica industrial. La televisión al centro. Un calendario viejo de pared donde el papá está vestido de boxeador. Un mueble con copas y platos de adorno. Muy visible, presumiéndose, un cartel de combate de box donde está el padre.
ÉL: (Haciendo la voz menos femenina que puede: se le nota que se esfuerza por parecer masculino.) Queridos padres de mi novia, pasé con mucho gusto a verlos, antes que nada para saludarlos, entablar contacto personal, conocer al papi y a la mami de mi novia, su papuche y su mamuche, como ella les dice, y sin ninguna pretensión de que me agradezcan la visita.
Padre: !
Madre: !
ÉL: ¿Saben? Yo nunca he sido presumido. Por más que se diga en el barrio que soy demasiado limpio y ordenado, pero eso no es ningún defecto, ¿verdad queridos? También soy muy amiguero, ¡me encanta tener amigas! ¡Y también me gusta mucho tener amigos! Ir a las fiestas, porque soy muy alegre. Mis amigas me ruegan: ándale, no te hagas el difícil, acompáñanos, si no vienes no se pone igual de ambientada la reunión, tú eres lo que se dice: ¡el alma de la fiesta!
Padre: !! Madre: !!
ÉL: Ay, corazón, les digo, con esos elogios cómo voy a faltar. Y a lo que sí faltaba a veces era a mi trabajo, y mi padre ─que Diosito santo y la Virgencita de Guadalupe lo tengan en su santísima gloria (Besa la medallita que lleva al cuello.)─ se enojaba muchísimo y me ponía una fajizas porque decía que eso de andar de fiesta en fiesta con las viejas no era cosa de hombres ─mi padre era muy macho (Se persina y/o toca madera.), que en paz descanse─, y que mejor me largara a una cantina, a una cantina de verdad y no a esos lugarcillos de adornos chillantes y música cursi, y yo le contestaba, ay, papi, en las cantinas hay pura gente mal hablada, señores que se emborrachan y se ponen pesadísimos, y yo soy gente fina y mis amigas me respetan... ¡Fina mi v... suegra!, me gritaba y se quitaba el cinturón y me agarraba a cintarazos, y yo me dejaba, porque, aunque como les dije no me gusta presumir, fui muy buen hijo y siempre respeté a mi papi, a mi difunto y queridísimo papi. (Mira para el cielo y le manda un beso volado parando la trompita.)
.
Padre: !!!
Madre: !!!
ÉL: Ay, ya les estoy contando mi vida, y no quisiera aburrirlos pero sí quiero que me conozcan, que me conozcan lo más que se pueda, así como me conoce su hija ─ay, me conoce de lo más bien, es un encanto, (Suspira.) nos llevamos tan bien, nos entendemos (Tonito agudo.) ¡en todo!─, porque en cuanto sepan a lo que vine, verán que nos vamos a tener que ver seguidito, y podremos platicar más cosas: de lo dura que está la vida, de lo desvaloradas que están las ilusiones, de lo poco que ya la gente intolerante se fija en los sentimientos de las personas y en los valores espirituales. Juzgan a uno sin haber tratado de comprender que todo tiene su razón de ser, que cada vida personal es diferente, y que hay que dejar a los demás ser como son y no meterse en las vidas ajenas. (Cruza la piernita, muy estrechamente.) A mí, por ejemplo, las habladurías me hicieron abandonar la prepa, ¡no se imaginan cuánta gente chismosa me ha hecho daño! Y yo de veras que no me meto con nadie. Les da envidia que yo sea tan alegre, tan despierto, con tantas inquietudes en la vida, y veo con cariño a todo el mundo, y tengo siempre una sonrisa en los labios para regalársela a la naturaleza, a los árboles, a los animales, a los hombres, a las flores, al mar, a la existencia misma. (Pausa. Se seca una lágrima.) ¡Pero hay gente mala!
Padre: !!!!
Madre: !!!!
ÉL: Así como hay personas excepcionales, como su hija que es un primor y un dulce y un encanto juntos, hay personas que nacieron con mala entraña y se dedican a meterse en la vida de los demás. (Mientras besa la cruz en su mano derecha.) ¡Verdad de Diosito santo! (Se acomoda el peinado que se le desmelenó con el gesto teatral.) Y perdonen que les siga contando mi vida pero quiero que me conozcan bien antes de que hablemos del asuntillo picarón que quiero tratarles, a papi y a mami, porque, como le dije a su preciosa hija, cuando nos conocimos: te voy a hablar de mí completamente, le dije, para irnos conociendo sin hipocresías. Y a ella eso le pareció de mí encantador, un detalle muy lindo. Yo así soy, le dije. Y le conté lo que les estoy contando hoy, punto por punto, a sus queridos papuches: que por culpa de habladurías de gente maldosa no pude terminar la prepa. Empezaron con el run run de decir cosas de mí, chismes feos que, ay, no quiero ni repetir, vulgaridades y levantafalsos, puras habladurías de que si yo esto y yo aquello, que si yo hacía o no hacía, ¡si hasta que no jugara futbol les molestaba!, ¡y hasta que me depilara les molestaba! ¡Cómo le gusta a la gente meterse en la vida de los demás!
Padre: !!!!!
Madre: !!!!!
ÉL: Pues sí, queridos papis, no soy como los demás en el sentido de que no me gusta el futbol como no me gusta ningún deporte violento, porque desde chiquito fui muy tierno, y me gustaba jugar a cosas menos rudas, a juegos donde no hubiera empujones y raspones y hasta accidentes. Un amiguito mío, sin ir más lejos, al que yo quería mucho, por andar dando de patadas en el futbol, le pusieron un guamazazo en plena face (Hace un círculo con la mano sobre su cara para que se vea que ésa es la face.) y se le enchuecó la nariz: todavía se le nota al pobre, y yo cada que lo veo le digo: ay, hijo, ya opérate esa nariz, si feo no eres, nomás sí necesitas ir con un cirujano plástico, yo te recomiendo uno buenísimo, le digo, uno que se las ha arreglado a casi todas mis amigas, deja unas narices preciosas, ve a que te arreglen esa nariz, criatura, y de paso que te la respinguen tantito y te le quiten lo chata y anchota, y verás cómo quedas como galán de portada de revista, pero ¡ándale ya, anímate! Y como no lo convenzo, le digo: allá tú, eh, pero luego no digas que no te aconsejé, o que no sé ser amigo buenaonda, y bueno, ya que no quieres operarte, le dije, pásate por la estética, que te voy a hacer, gratis gratis, un cortecito moderno y un peinadito guapérrimo, porque la verdad ¡mírate nomás!, ¡estás muy descuidadito!
Padre: !!!!!!
Madre: !!!!!!
ÉL: Con esas experiencias, ¡cómo querían los de la prepa que jugara fútbol, n'hombre, ni loco! Y lo de que me depilaba, ¡pues qué tiene! Esas son cosas que forman parte de mi biografía, papis, y se explican! ¡Cómo no me iba a depilar si ya trabajaba de aprendiz en una estética, y cuando no tenía con quién practicar pues practicaba conmigo mismo! Qué daño le puede hacer a uno querer superarse. Mejor todavía: como practicaba conmigo mismo, pues tenía muchísimo cuidado, tanto, que las señoras hacían cola y preferían esperarse horas a que me desocupara con tal de que fuera yo el que les hiciera la depilación, que porque conmigo casi no les duele, que soy detallista y modosito y no las lastimo como los otros salvajes, que como nunca se han depilado en carne propia, no saben lo que duele. Yo sí, les digo, porque he practicado desde la prepa, y me sigo depilando, para no perder el (Para la trompita.) touché, la mano, el tacto. Y no nomás me depilaba las piernas, y los brazos, y las cejas, sino que me extraía todos los pelos de la cara, ¡para verme más limpio! A poco querían que me viera como chango, todo lleno de pelos y brincando atrás de una pelota de futbol como ellos, arriesgándome a un balonazo y a enterregarme y a despeinarme todo. ¡N'hombre, ni lo mande dios! Fúchila, les dije.
Padre: !!!!!!!
Madre: !!!!!!!
ÉL: Y desde que les dije fúchila, me cucaban que fuera a jugar, que no le sacara, y yo sabía que lo que buscaban era darme una revolcada entre todos, con el pretexto del juego, ¡porque hasta que yo fuera limpio y aseado y oloroso a perfume les molestaba! Y entonces yo, maliciosamente, cuando el profesor no veía, les plantaba unos pellizcos de resortera, y unos pellizcos de florecita, y a los que peor burla me habían hecho les daba unos pellizcos de remolinito que se les escurrían rodando unos lagrimones gordos gordos, y a la salida me esperaban ─no se crea que para acompañarme, no─ me esperaban para sonarme a moquetes, y entonces yo iba por toda la calle, desgreñado, sucio, ay no, ¡hecho un desastre total! Y pasaba unas vergüenzas que no, mejor me dije no, así no se puede, hasta aquí llegué, es mucho maltrato a la persona humana, a la dignidad personal, a los sentimientos de uno, ¿qué necesidad? No, me dije, hasta aquí te dejaste maltratar por unos pelados, y me salí de la prepa ─sin decirle nada a mi papá, por supuesto, porque me pone una cueriza que no vuelvo a usar las sentaderas─ y me dediqué, de lleno, al salón de la estética, y ahora me siento realizado, pleno, afrontando la vida con alegría y con ilusiones, y me encanta mi trabajo. (Se emociona. Lo goza.) Por cierto, mami, véngase un día a mi estética, y verá qué bonito corte le hago, uno a la moda, lindo para que le guste mucho a papi, y le hago su manicure, su pedicure, un tratamiento facial, una depiladita que es una delicia: la dejo como manzanita bebé con rocío del amanecer, usted nada más véngaseme con tiempo, y la voy a dejar pre-cio-sa. Por ahí la espero, ¿eh?
Padre: !!!!!!!!
Madre: !!!!!!!!
ÉL: (Seriecito.) Bueno, ya les conté toda mi vida. Ya saben quién soy, lo que no estudié, lo que hago. ¿Y por qué lo hice?, ¿por qué dejé mi estética en manos de otros en un viernes como hoy que son días bastante atareados, de mucho ajetreo por las bodas y otras ceremonias? ¿Adivinen por qué? ¿No adivinan? ¿A ver, papi, adivina tú?
Padre: !!!!!!!!!
Madre: !!!!!!!!!
ÉL: ¿A ver mami, adivina tú? ¿Se los digo? (Muy eufórico.) ¿No adivinan qué? ¿Les doy la buena noticia? ¡Queremos casarnos, su bebita y yo! ¿Eh, qué tal el notición? Ay, estamos de lo más felices, como en un sueño color de rosa. Oh, y va a ser una boda de lo más bonito: yo mismito en propia persona y con mis manos le voy a hacer a su hijita un peinado que va a poner moradas de envidia a todas mis amigas, y el vestido... ¡El vestido se lo vamos a hacer entre un amigo y yo, él es un modisto soñado, de lo más exquisito, y yo voy a ayudarle a escoger la tela, el modelo, los encajes, el güipiur, el forro, y yo voy a poner las aplicaciones, y a coser la cola larga, y a bordar el ramo! (Está emocionadísimo.) Ay, se va a ver di-vi-na, mi bebita. ¡Ah! ¿Y saben qué más? Que el pastel también lo voy a hacer yo, porque tomé un curso de alta repostería. (Brinca de gusto, como quinceañera.) ¡Ay, oh, ah, qué feliz soy!
TELÓN

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Elacabose
No meagrad...

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