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Ediciones Isla Varia
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10. YA NI LA VISITA AGRADECEN
ÉL
Élpuede venir vestido como al actor le dé la gana, como se lo sugiera su imaginación para actuar un personaje de Petición de Mano. Debe principalmente valerse de la mímica, o puede utilizar la interjección ¡Ah! de vez en vez con diversos y fársicos tonos de voz. Sugeriría que se proveyera de diversos elementos de utilería, para servirse de ellos y para caracterizarse y metamorfosearse según los varios momentos que este monólogo sugiere, sin olvidar que se trata de un juego de improvisación. Suerte.
LA SALA
La sala puede ser como el director quiera: fija, cambiante, un recorrido por todas las salas anteriores, una mezcla barroca de diferentes salas, o con sillones en cámara negra, o un escenario vacío con tablones a manera de sillas; o, simplemente, varios objetos amontonados que el actor manipulará ─personalmente o sirviéndose de la tramoya─ según vaya requiriéndolos en su desarrollo escénico.
ÉL: (Entra a escena apurado. Mira a su alrededor. No sabe qué hacer. Olvidó a lo que venía. No hay nadie. El lugar está vacío. A algo vino. A algo. Mira a su alrededor de nuevo. Toma cosas: sillas o muebles cualquiera. Organiza una sala. Parece que ya se acuerda de algo, que poco a poco algo le viene a la memoria. Mete la mano a un bolsillo, y saca una flor: Ah, ya parece estar sobre la pista.) ¡Ah! (Corre a sacar a los padres, y los instala a cada uno en un sillón, alejados, y con algún desorden.)
Padre: ?
Madre: ?
ÉL: (Da vueltas en el escenario, mira la flor en la mano que no ha soltado ─si cargó a los padres se la puso en la boca─. Bah, mientras tanto la pone en un florero, o en la mano de la Madre, o donde él quiera. Se da cuenta de algo que anda mal, el sombrero del Padre caído o la falda de la Madre impúdicamente levantada, un zapato fuera de lugar, el Padre con la mano entre las piernas, cosas así.)
Padre: ! Madre: !
ÉL: (Se sienta a pensar, frente al público: ¿qué hago aquí?, ¿qué me dijeron que hiciera? Voltea a ver la "habitación": está desaliñada, le falta algo, y él está desocupado, ¿qué más da? Se pone a "decorar" la sala: cuelga un cuadro, mueve un sillón, reacomoda una carpetita, enciende una lámpara ─ah, está mejor, la luz favorece y aclara mejor la escena─, estornuda ─los muñecos brincan en sus asientos─ los mira, incrédulo, ¿qué está pasando?, tiene mocos, se suena estrepitosamente ─los muñecos vuelven a brincar en sus asientos─, algo ya le está pareciendo extraño, ¿y si le roban su flor esos que se hacen los muñecos? Decide tomarla. Va pecho a tierra, o dando la vuelta, escondiéndose, y de manera furtiva rescata su flor, la besa, se emociona, y la guarda en su bolsillo, no, ahí no está segura, mejor va a esconderla, pide al público que le guarden el secreto y la pone en el lugar más inusitado de la escena.)
Padre: ( )
Madre: ( )
ÉL: (Por estar mirando el lugar donde dejó la flor, se tropieza y se cae. Gran ruido. ¿Y si saltaron los muñecos, Padre y Madre? No se dio cuenta. A lo mejor sí. Fingidamente, y observando, se cae a propósito y comprueba que no se movieron. Uf, menos mal. Pero en cuanto no los ve, los muñecos hacen los dos brinquitos que le quedaron a deber. Él no se da cuenta. Pero le intrigan: ¿quiénes son? Se acerca, con cierta desconfianza y miedo, a examinarlos. Los mira a través de una lupa. Los mueve, primero con un dedo, luego con la mano, no hay peligro, así que se sienta confianzudamente junto al Padre, estira las piernas, le pasa el brazo por los hombros, se fuma un cigarrillo, le ofrece al Padre, ¿no fuma?, bueno. Va hacia la Madre, se le sienta también, le hace conversación, le cuenta un chiste, se ríe estrepitosamente y la palmea tan fuerte que la tira al suelo.)
Padre: ¡ !
Madre: ¡ !
ÉL: (Recoge a la Madre. Y ve, efectivamente, que es una Madre. Vaya. ¡Cómo no la había reconocido! Para que no haya confusiones le pone un letrero ─o si la Madre es un actor lo puede poner ella misma, como aclarándole, como si le sacara la lengua─ que tiene escrito "Madre". Entonces el otro... el otro... ése que no fuma, ¿quién es? Pues claro, ¡tiene que ser el Padre! Corre a acomodarlo bien y a ponerle su letrerito, idéntico al de la Madre, que dice "Padre". Ahora sí, todo está en regla: señoras y señores, les presenta a la Madre y al Padre, no, mejor dicho, al Padre y a la Madre, eso, así es, así son las cosas. Bien. Ya por lo menos hizo algo, ya va entendiendo algo, pero... ¿qué?)
Padre: ¿ ?
Madre: ¿ ?
ÉL: (¿Padre y Madre de quién? Para empezar, si son Padre y Madre son pareja, ¿entonces por qué los puso tan alejados uno del otro? ¡Qué bruto! Los padres deben de estar juntos. Corre a cambiar al Padre y a medio camino, con el Padre en hombros, se da cuenta que no, que así no es. Regresa al Padre a su lugar y algo se le cae al Padre del bolsillo, un objeto grande, en el zangoloteo. Deja al Padre acomodadito, bien sentado. Va por la Madre, a la que otra vez se le sube demasiado la falda, la acomoda junto al Padre, bien sentadida y entonces sí, así sí es, ¡bravo!) ¡Ah!
Padre: %$&
Madre: &
ÉL: (Se da cuenta de que algo está en el suelo. ¿Qué será? El objeto grande que se le cayó al Padre ruidosamente del bolsillo. Lo recoge. ¡Es una foto! Una foto de una muchacha. ¡Y está preciosa!) ¡Ajajayyy! (¿Dónde la ha visto? ¿Dónde? Le recuerda a alguien, a alguien... La vuelve a mirar. Qué chula está. Su corazón palpita. ¿Por qué palpita tanto su corazón? ¿Qué le quiere decir? Lo escucha. Tiene una intuición. Mete la mano en sus ropas, extrae un enorme retrato del mismo tamaño, forma, color, enmarcado, hilito para colgarlo, que el que se le cayó al Padre. Los pone uno a otro juntos. Son iguales. Entonces es ella: ¡Su novia! ¡Es el retrato de su novia! Pone juntos los retratos, y corre a sacar del ocultísimo y difícil sitio la flor que escondió. Pone en un altarcito los dos retratos, les tira besos, los adorna con la flor.) ¡Híjole! (Se va de nalgas de lo que acaba de entender. Los padres brincan a la vez, juntitos y al mismo tiempo, con el ruido.)
Padre: ...
Madre: ...
ÉL: (Piensa. Si el Padre traía el retrato de su novia en el bolsillo ─o entre sus ropas─, igualito al retrato que él mismo traía, y si el Padre es la pareja de la Madre... por eso están sentados uno al lado del otro, entonces... los dos... ¡Son los padres de la novia! ¡Los padres de su novia! ¡Los encontró, los encontró! Corre por un letrero y se los pone a los pies. El letrero dice: "Padres de la novia".) ¡Eu-re-ka!
Padre: h:
Madre: :h
ÉL: (¡Vaya, con razón! Entonces ya sabe a qué vino. Vino a ver a los padres para pedir la mano de su novia. Eso es. Se peina, se acicala, con un espejo se revisa el rostro, luego acomoda sus ropas, se mira en un espejo más grande, se bolea los zapatos, se quita uno para ajustarse el calcetín quizás roto o sucio, lo huele o lo zurce. Se revisa. Ya está listo. No, le falta la flor. Va y le pide permiso a su novia de usarla y le dice que le tenga confianza, que le dé su bendición, que lo apoye, que tiene mucho miedo pero lo está haciendo por ella, para que se casen, para que sean felices, para que tengan hijos, cuánto la quiere, y adiós como quien va al paredón de fusilamiento.)
Padre: (((((( ))))))
Madre: (((((( ))))))
ÉL: (Haciendo un supremo esfuerzo llega, se presenta, educadamente, se acerca, está de pie, como diciendo "No me agradezcan la visita". No le hacen caso. Ladean indiferentes la cabeza. Se arrodilla, ruega delicadamente. Les dice que la ama, que sin ella se va a morir, se va a suicidar, ahorcándose, ahogándose, tomando pastillas, con una pistola, un cuchillo, una lata de sardinas, todo a la vez. Nada. Quizás no lo entiendan. Saca una mano de mujer de utilería y se las muestra, les dice que eso quiere pero de la que está allá en el retrato, su hija. Muestra frenéticamente la mano, llora a lagrimones espasmódicos en silencio. Empieza a llorar de quedito y sistemáticamente va subiendo su llanto poco a poco, como cuando se va subiendo con delicadeza el volumen a un radio ─de hecho puede hacer como que le sube a un radio en su propio cuerpo o afuera─, hasta que el llanto se vuelve terriblemente fuerte, insoportable, altísimo. Nada.)
Padre: Je, je, je. je. je...
Madre: Ji, ji, ji, ji, ji...
ÉL: (Agarra su flor, enfurecido. Se levanta. Va al frente de la escena, de cara al público. Avienta con furia la flor al piso y brinca con los dos pies sobre ella, haciendo un ruido espantoso en el escenario. Los padres brincan también a cada salto suyo. Lo hace con delicia. Lo repite por joder. Hasta que se cansa. Voltea a mirarlos feamente, como diciendo "ahora sí me hicieron caso, cabrones". Pero no ha perdido la ternura y va por el retrato de su novia, lo toma, y como si dijera "me voy con mi novia a otra parte", va a salir del escenario... no, algo falta, se regresa, y le dice, quejándose, al público, refiriéndose a los padres, a gritos altísimos de niño llorón, puño en el ojo y todo.) ¡¡¡¡¡Y ni siquiera me agradecieron la visita!!!!! (Les hace una seña pelada, y sale.)
TELÓN

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Elacabose
No meagrad...

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