info@elacabose.net • Guillermo López Lacomba 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL ACABÓSE   

 Publicación periódica

con gacetilla literaria

 

 

                              

  

 

 

 

 

 Ediciones Isla Varia

 www.islavaria.com

 

 

 

 

 

DANTE MEDINA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

              1-Desmerecidamente si usted me lo permite

 

 

 

 

 

 

ÉL

 

Él está vestido con un saco naranja recién comprado. Se peina de rayita enmedio, laciamente. Es robusto y cachetón. Usa lentes de viejito pasado de moda. Es joven pero parece mayor: se le nota que trabajar detrás de un escritorio. Los zapatos son zapatotes. Parece que está haciendo una gestión ante Hacienda, pero pone cara de haber sido regañado por su papá.

 

 

 LA SALA

 

Los muebles son muy a la moda moderna de los que se compran en abonos y se fabrican en miles. El sillón del papá que dice en un bordado "papi"; la silla (dije silla) de mamá, en la que se ha dejado un distintivo materno. Un "tú y yo" de cuando ambos se amaron. La foto de la boda. Los colores rosa y azulitos. Una lámpara de pie enorme.

 

 

 

ÉL: (Acomodándose la corbata.) Muy señores míos, respetables. (Pausa.) No me agradezcan la visita, se los ruego. (Pausa.) He venido hasta aquí a decirles algo de gran importancia para mí y... e... y... pero importantísimo para ustedes.


 

PADRE:  ? 
MADRE: ?


ÉL:Y o soy poca cosa, saben ustedes. Un hombre humilde  ─pero sencillo─ al que le ha ido mal en la vida. Será porque he tenido mala suerte, creo yo. Y porque he hecho las cosas correctas en el momento en que no debía. Mis padres no se atrevieron a correrme del hogar, y mejor huyeron de la casa, que era rentada, y ahí viví hasta que el dueño me sacó. Pero aunque he vivido esas y otras dificultades ─y ahora mismo, por ejemplo─ atravieso un momento difícil, me siento una persona honesta, y respetuoso de Dios... ¡Y de la Virgen!


PADRE: !
MADRE: !


ÉL: ¿A qué he venido? ¿Quién soy? Pero si soy un torpe, perdónenme ustedes... Lo que pasa es que si hubiera tenido la suerte de asistir a una universidad privada, yo sabría más cosas, me iría mejor en la vida. Yo en realidad ─y esto puede parecerles a ustedes un atrevimiento─ vine por un asunto que tiene que ver con... su hija... con ustedes... y conmigo. ¡No, por favor! No quiero venderles nada. Ya lo intenté una vez  ─vender, intenté vender─ y no sacaba ni para el camión. Perdónenme ustedes pero no estoy aquí por asuntos financieros.      


PADRE: ?
MADRE: ?


ÉL: (Se limpia con un pañuelo.) Es que... perdónenme ustedes, pero estoy muy nervioso. Verán que la vi a ella. La vi una vez y quise volverla a ver. La volví a ver y la quise ver más. Ah, ¡pero no crean que quise tocarla! Sólo verla, nada más eso quise, verla. Pero cada vez me era más difícil. Pero eso era lo único que yo quería, verla. Únicamente, eh, porque a mí lo que gano no me alcanza ni para invitarla al cine... en caso de que ella quisiera... ¡y de que sus señores padres dieran el permiso, eso sí! Me ha ido mal pero soy decente. No tengo coche pero nunca he estafado a nadie. Me verán con zapatos viejos pero nunca pediré prestado, podré estar sin empleo pero no dejaré que me pidan diplomas porque no me gusta estudiar... soy muy honesto, eso sí.

 


PADRE: !
MADRE: !


ÉL: Quiero a su hija. (Pausa.)


PADRE: ?
MADRE: ?


ÉL: No es que esté muy enamorado, o que yo sienta que es la mujer de mi vida, pero es a la única que he querido. De veras siento que la quiero... sólo que ella no lo sabe. Porque... comprenderán ustedes... no teniendo nada qué ofrecerle... ¡Todo se lo daría, pero les juro que hay días en que me voy a pie porque no tengo dinero para el camión! A cualquier parte, me voy, porque tampoco tengo a dónde ir, si ni trabajo tengo. Pero eso sí, nunca me verán sucio.


PADRE: !
MADRE: !


ÉL: (Triunfante.) ¡No fumo ni bebo, señores padres! ¡No tengo vicio alguno de los conocidos o de los por conocer! (Pausa.) Me ha dio mal en la vida porque algunos nacemos con mala suerte, y cuando las cosas van mal siempre me toca a mí que a mí me toque. Nunca tuve la culpa, lo juro. Que si fui el peor de la clase es porque los maestros no estaban de mi lado, que si fui despedido es porque el jefe quería colocar a su gente, que si nunca he tenido novia es porque nunca me animé a pedirle nada a ninguna mujer... hasta ahora...


PADRE: ?
MADRE: ?


ÉL: Hasta ahora en que me he atrevido a venir a hablar con ustedes... porque su hija y yo... porque a su hija yo... porque yo a su hija... Es decir... ¡O sea que necesito hablar con ustedes! ¡Que ustedes me entiendan! Y me apoyen.


PADRE: !
MADRE: !


ÉL: ¡No! ¡Ella no sabe nada! Siendo yo como soy... no me he atrevido a hablarle. Creo que ni me conoce. Sólo la miro. Siendo ella como es... ¡Pero la quiero! Yo sé lo poca cosa que yo... Lo mucho que ella... Que en todo es... ¡exitosa! ¡Y eso es lo que más me gusta de ella! ¡Exitosa! Y por eso me atrevo a... aunque no la merezca... ¿Yo qué puedo hacer por ella?, ¿qué podría ofrecerle? Yo que nunca he tenido nada y nunca he tenido a nadie, pero ahora podría ─si ustedes quisieran─ tenerla a ella, y mi suerte mejoraría muchísimo.


PADRE: ?
MADRE: ?


ÉL: Sé que no me la merezco, pero ¿podrían ayudarme? Ella podría hacerme mucho bien si ustedes aceptaran, y su generosidad sería mayor por el desinterés, porque, ¿qué podría ver ella, qué podrían ver ustedes, en un tipo como yo? (Pausa.) ¿Es mucho pedirles que me den su mano?

 

 

 

 


 TELÓN

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

      

 

    Elacabose

 

 

  

No meagrad...