info@elacabose.net • Guillermo López Lacomba 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL ACABÓSE   

 Publicación periódica

con gacetilla literaria

 

 

 

 

 

                              

Bestiario 

 Ed.Renacimiento

 

 

 

 

 

 

Carrera     

(A  Rafael  Alberti)

 

En una carrera,

todas mis bazas.

 

En un suspiro,

toda mi suerte.

 

Tú, por la mar,

yo, por la muerte.

 

A caballo la pena,

en asno el alba.

 

 

 

  

 

 

 

 

   Amenaza

Tal vez se contente

con gruñir la bestia un poco.

Quizás, si la hallo ahíta,

con mostrar los dientes y dejar caer su baba.

 

 

 

  Chacales

 

Pues tuya fue la flecha cierta,

el dardo que la dejó tendida,

¡cobra ya tu pieza, amor!

 

Antes que los buitres la avizoren.

Que husmeen sus restos los chacales.

        

 

 

Agonía

 

Malherida en los trigos,

loca de sangre,

la madrugada.

 

¡Malhaya los perros que le ladren!

¡Malhaya la mano que lo hizo!

 

 

 

 

 

 

                                                         Caracol

 

No supo morir a tiempo

el caracol de mis sueños.

 

No supo

guardarse cuando llovía

ni sacar los cuernos al sol.

 

 

 

Competición

 

Por más que te he amado,

canta mejor el mirlo calavera... 

¡Con más empeño y suerte la chicharra!

 

 

 

 Acariciarte

 

¿Qué nos quieres ahora,

oh perra, con quejumbrosos guañidos?

Vacío me dejaste.

Ni leche, ni calor: sólo

con ásperas manos,

acariciarte puedo.

 

 

 

 Oso

 

¡Si pudieras desear sólo la miel!

Mas, hurgando en el panal,

¡te ha clavado su aguijón la abeja reina!

 

 

 

Riscos

 

Pues, entre riscos,

en rocas inaccesibles, tu guarida,

guárdate, cervato, de quien vuela,

guárdate del ave solitaria.

 

¡Guárdate del ojo del halcón!

 

 

 

Culebra

¿Qué puedes, ahora, culebra

con todos tus ardides?

¿Besar su calcañar?

¿Mudar de piel en otoño?

 

Crisálida

 

Enamorado de una bella mariposa

que con ojos desdeñosos le miraba,

quiso poner término a su vida miserable.

 

Siguiendo un rito antiguo,

con hilo de seda se amortajó el gusano.

    


 

 

 Reproche

 

Al borde mismo de la nada.

Al borde del abismo,

dijo la cabra montés, en un susurro,

mirando con reproche los ojos de su amada.


 

 

 

Arañando

 

¡Arañando las puertas de su casa!

 

Por que venga el ama a regañarte

y ceñirte dulcemente la cadena.

 

 

 

Gallo

 

Altivo, coronado rey de aves,

gentil conquistador, feroz guerrero,

adalid de todas las contiendas.

 

Mas esclavo del alba vive el gallo.

 

 

 

 Conejo

 

No pudiendo apartar de ella los ojos

amenazó el conejo a la serpiente:

Para cuando acabe de temblar,

mejor que no te vea y te hayas ido.

 

 

 

Cerdo

¿Que gruño sin cesar?

¿Que como sin modales 

y hozo en los despojos?

 

¡Ya quisiera tener con Audrey Hepburn

desayuno con diamantes!

 

 

 

Calamar

 

 

¿Para qué quieres la tinta, calamar?

 

Si aquella novia que tuviste no te escribe.

Si ha roto tus cartas

y nadie lee tus versos. 

 

 

 

Cuclillo

  

¿Cómo he de cerrar en paz los ojos?

¿De dormir sin antes estremecerme?

 

¡Ni aun el huevo del lagarto

está a salvo de las artes del cuclillo!

 

 

 

Rana

 

Viendo explorar la charca a la zancuda,

pensó la rana:

tal vez con dar los buenos días...

 

¡Quizás sólo me quiera despiojar!

 

 

 

Escorpión

 

Arenas ardientes al sol,

frentes reverberando,

pedregales incandescentes.

 

Hirviendo bajo las lajas,

Damocles de espadas a cuestas.

    

    

 

Palomas

 

Por hallar feliz salida,

sembré de migas el bosque.

 

¡En buena hora

firmó alguien la paz!

 

¡En buen momento

vinieron a arrullarse las palomas!

 

 

 

Lechuza

 

De nada te valió tanto fijarse:

apenas hiciste amago de volar,

el ratón escapó a su madriguera.

 

Y, en pleno desatino,

queriendo hallar consuelo,

te ahogaste, como tonta, en una alcuza.

 

 

 

Canario

 

Con el aliento ya en su nuca

del gato más canalla,

sólo coplas de amor supo el canario.

 

¿Qué mejor que cantar y cantar?

 

 


 

Tortuga

 

Lentísima carroza de un dios paciente y viejo.

 

De traslúcido jade,

portando su ataúd,

más antigua que ese dios,

duerme su sueño de opio, eterna, la tortuga.

 

 

 

 Hipopótamo

 

Bien está que te hayas enamorado,

bien, que estés dolido,

¿mas quién te ha mandado suspirar?

 

 

Mapache

 

Se ha venido el mapache a enmascarar

porque no ha entendido bien, y esta noche 

piensa robar un beso de amor a ver que pasa.

 

 

 

Vaca

Si la noche no cupo

en un solo tintero.

 

¿Cómo, el alba entera,

todo el amanecer,

en los ojos ignorantes de una vaca?

 

 

 

 Vencejos

 

Con tristeza,

han venido a firmar el finiquito

y se han marchado, presentando

su despido irrenunciable los vencejos.

 

 

    

 Escarabajo

 

¡No pudiste resignarte escarabajo

después de caminar por el espejo!

 

¡Por mirar de nuevo al cielo,

yaces ahora de patas boca arriba!

 

 

 

 

  Avestruz

 

Harto de burlas,

se sinceró a su novia el avestruz:

 

No es que crea que así pasa el peligro,

mas sin duda, entre los dos,

tengo más recio el culo, más frágil la cabeza.

 

 

 

Pato

 

¿Y cómo no ha, por menos, el pobre pato

que hacerse cruces y temer a la Inquisición?

 

¿Cómo no llorar

al encontrarse de bruces con el cisne?

     

 

 

 

Araña

 

En el vórtice mismo de la red.

 

Agitando las patas por si fuese

el modo conveniente de salir.

Llamando a que vinieran


con tijeras y hoces a liberarte.

 

Tirando, imprudente, de este hilo.

Ajeno a la estrategia de la araña.

 

 

 

 

 Cocodrilo

 

¡Ya puede llorar el pobre saurio!

 

¡Por llevar zapatos de señor

ha perdido su trabajo de mendigo!

 

 

 

 

 Prejuicios

 

Le dijo la camella al dromedario:

habiendo amor,

¡qué importa joroba más o menos!

 

 

 

Ratas

Es cierto que ruin

habito bajo tierra,

que hirsuto tengo el pelo,

que todo lo empozoño,

que ataco las hembras y sus camadas.

 

Mas no es cierto que sea el que abandone

primero la nave que se hunde.   

 

 

 

Murciélago

 

¿Otra vez, la noche de farra?

¡Maldito ratón con pretensiones!

De capa y chaqué,

colgando de una rama boca abajo.

 

 

Gato

 

¿También tú, gato,

en fiero arco el lomo,

como un tigre agazapado en la escalera?

 

 

 

Mula

Aunque la oscuridad

como una mula terca se empecine

y a coces la emprenda con el alba,

no hay noche que perdure.

 

Allá donde ella esté, habrá una luz. 

 

 

 

 Hormigas

 

¿Estás segura de guardar

cuidado con los restos de tu mesa?

 

¡No conoces a las hormigas!

¡Ni cómo se multiplican,

ni cómo hacen un festín de dos migajas!

 

 

Palmeras

¿Y qué mejor final para acabar

que rota la jirafa el corazón,

caminando lentamente hacia el ocaso

entre el paréntesis vegetal de las palmeras?

 

 

 

 

 El arca

 

Ni ramas del olivo,

ni palomas al aire.

 

No he de esperar que haya día o noche,

que escampe o que diluvie,

que marquen las campanas si a duelo o a rebato.

    

No portaré ya más sobre mis cejas

la ruina, la ternura,

el peso de este mundo,

un par de cada especie,

el arca entera cumplida de animales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

         Elacabose

 

 

 

Antologia