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Bestiario
Ed.Renacimiento
Carrera
(A Rafael Alberti)
En una carrera,
todas mis bazas.
En un suspiro,
toda mi suerte.
Tú, por la mar,
yo, por la muerte.
A caballo la pena,
en asno el alba.

Amenaza
Tal vez se contente
con gruñir la bestia un poco.
Quizás, si la hallo ahíta,
con mostrar los dientes y dejar caer su baba.
Chacales
Pues tuya fue la flecha cierta,
el dardo que la dejó tendida,
¡cobra ya tu pieza, amor!
Antes que los buitres la avizoren.
Que husmeen sus restos los chacales.
Agonía
Malherida en los trigos,
loca de sangre,
la madrugada.
¡Malhaya los perros que le ladren!
¡Malhaya la mano que lo hizo!

Caracol
No supo morir a tiempo
el caracol de mis sueños.
No supo
guardarse cuando llovía
ni sacar los cuernos al sol.
Competición
Por más que te he amado,
canta mejor el mirlo calavera...
¡Con más empeño y suerte la chicharra!
Acariciarte
¿Qué nos quieres ahora,
oh perra, con quejumbrosos guañidos?
Vacío me dejaste.
Ni leche, ni calor: sólo
con ásperas manos,
acariciarte puedo.
Oso
¡Si pudieras desear sólo la miel!
Mas, hurgando en el panal,
¡te ha clavado su aguijón la abeja reina!
Riscos
Pues, entre riscos,
en rocas inaccesibles, tu guarida,
guárdate, cervato, de quien vuela,
guárdate del ave solitaria.
¡Guárdate del ojo del halcón!
Culebra
¿Qué puedes, ahora, culebra
con todos tus ardides?
¿Besar su calcañar?
¿Mudar de piel en otoño?
Crisálida
Enamorado de una bella mariposa
que con ojos desdeñosos le miraba,
quiso poner término a su vida miserable.
Siguiendo un rito antiguo,
con hilo de seda se amortajó el gusano.
Reproche
Al borde mismo de la nada.
Al borde del abismo,
dijo la cabra montés, en un susurro,
mirando con reproche los ojos de su amada.
Arañando
¡Arañando las puertas de su casa!
Por que venga el ama a regañarte
y ceñirte dulcemente la cadena.
Gallo
Altivo, coronado rey de aves,
gentil conquistador, feroz guerrero,
adalid de todas las contiendas.
Mas esclavo del alba vive el gallo.
Conejo
No pudiendo apartar de ella los ojos
amenazó el conejo a la serpiente:
Para cuando acabe de temblar,
mejor que no te vea y te hayas ido.
Cerdo
¿Que gruño sin cesar?
¿Que como sin modales
y hozo en los despojos?
¡Ya quisiera tener con Audrey Hepburn
desayuno con diamantes!
Calamar
¿Para qué quieres la tinta, calamar?
Si aquella novia que tuviste no te escribe.
Si ha roto tus cartas
y nadie lee tus versos.
Cuclillo
¿Cómo he de cerrar en paz los ojos?
¿De dormir sin antes estremecerme?
¡Ni aun el huevo del lagarto
está a salvo de las artes del cuclillo!
Rana
Viendo explorar la charca a la zancuda,
pensó la rana:
tal vez con dar los buenos días...
¡Quizás sólo me quiera despiojar!
Escorpión
Arenas ardientes al sol,
frentes reverberando,
pedregales incandescentes.
Hirviendo bajo las lajas,
Damocles de espadas a cuestas.
Palomas
Por hallar feliz salida,
sembré de migas el bosque.
¡En buena hora
firmó alguien la paz!
¡En buen momento
vinieron a arrullarse las palomas!
Lechuza
De nada te valió tanto fijarse:
apenas hiciste amago de volar,
el ratón escapó a su madriguera.
Y, en pleno desatino,
queriendo hallar consuelo,
te ahogaste, como tonta, en una alcuza.
Canario
Con el aliento ya en su nuca
del gato más canalla,
sólo coplas de amor supo el canario.
¿Qué mejor que cantar y cantar?
Tortuga
Lentísima carroza de un dios paciente y viejo.
De traslúcido jade,
portando su ataúd,
más antigua que ese dios,
duerme su sueño de opio, eterna, la tortuga.
Hipopótamo
Bien está que te hayas enamorado,
bien, que estés dolido,
¿mas quién te ha mandado suspirar?
Mapache
Se ha venido el mapache a enmascarar
porque no ha entendido bien, y esta noche
piensa robar un beso de amor a ver que pasa.
Vaca
Si la noche no cupo
en un solo tintero.
¿Cómo, el alba entera,
todo el amanecer,
en los ojos ignorantes de una vaca?
Vencejos
Con tristeza,
han venido a firmar el finiquito
y se han marchado, presentando
su despido irrenunciable los vencejos.
Escarabajo
¡No pudiste resignarte escarabajo
después de caminar por el espejo!
¡Por mirar de nuevo al cielo,
yaces ahora de patas boca arriba!
Avestruz
Harto de burlas,
se sinceró a su novia el avestruz:
No es que crea que así pasa el peligro,
mas sin duda, entre los dos,
tengo más recio el culo, más frágil la cabeza.
Pato
¿Y cómo no ha, por menos, el pobre pato
que hacerse cruces y temer a la Inquisición?
¿Cómo no llorar
al encontrarse de bruces con el cisne?
Araña
En el vórtice mismo de la red.
Agitando las patas por si fuese
el modo conveniente de salir.
Llamando a que vinieran
con tijeras y hoces a liberarte.
Tirando, imprudente, de este hilo.
Ajeno a la estrategia de la araña.
Cocodrilo
¡Ya puede llorar el pobre saurio!
¡Por llevar zapatos de señor
ha perdido su trabajo de mendigo!
Prejuicios
Le dijo la camella al dromedario:
habiendo amor,
¡qué importa joroba más o menos!
Ratas
Es cierto que ruin
habito bajo tierra,
que hirsuto tengo el pelo,
que todo lo empozoño,
que ataco las hembras y sus camadas.
Mas no es cierto que sea el que abandone
primero la nave que se hunde.
Murciélago
¿Otra vez, la noche de farra?
¡Maldito ratón con pretensiones!
De capa y chaqué,
colgando de una rama boca abajo.
Gato
¿También tú, gato,
en fiero arco el lomo,
como un tigre agazapado en la escalera?
Mula
Aunque la oscuridad
como una mula terca se empecine
y a coces la emprenda con el alba,
no hay noche que perdure.
Allá donde ella esté, habrá una luz.
Hormigas
¿Estás segura de guardar
cuidado con los restos de tu mesa?
¡No conoces a las hormigas!
¡Ni cómo se multiplican,
ni cómo hacen un festín de dos migajas!
Palmeras
¿Y qué mejor final para acabar
que rota la jirafa el corazón,
caminando lentamente hacia el ocaso
entre el paréntesis vegetal de las palmeras?

El arca
Ni ramas del olivo,
ni palomas al aire.
No he de esperar que haya día o noche,
que escampe o que diluvie,
que marquen las campanas si a duelo o a rebato.
No portaré ya más sobre mis cejas
la ruina, la ternura,
el peso de este mundo,
un par de cada especie,
el arca entera cumplida de animales.
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