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Amor dijo su nombre
Me apagaron
Amor dijo su nombre.
Me apagaron. Me apagué.
Con un silbido apenas,
nunca acordes la luz y la ventana.
¡Qué lucha atroz, mantuvo,
el casco con la frente!
¡Los martes contra el lunes,
Septiembre contra Mayo!
¡Qué obscenas cayeron
las siete en el reloj,
los besos a media asta!
Amor dijo su nombre.
Me apagaron. Me apagué.
Qué apuestas...
¿Qué apuestas
que, por poco que nieve,
acabo tomando el Palacio de Invierno?
¿Que, haya o no luna,
cuelgo al albatros del palo mayor?
¿Que no dejo un resquicio a la suerte?
¡Que, aun temiendo la muerte,
no dejo a la flor de azahar cubrir los naranjos!
A doce horas
Amor, me duele hoy,
a doce horas la vuelta el reloj,
a cien pulsos latidos el corazón,
a treinta días Septiembre el calendario.
Me duelen
los arcos en nervadura, el ábside y la piedra.
Y me duelen, por lo mismo,
los sábados y los lunes,
los veinte peldaños hasta mi casa.
Me duele hoy
de puro torvo el ojo,
tu nombre, de imposible.
Gestos
¡Cuántos trazos tuyos se borraron!
¡Cuántos gestos que amaba se han perdido!
¡Por mucho que los cierro bajo llave!
Es como si alguien
provisto de antifaz
viniera por la noche y los robara.
Aún ayer, guardaba todavía
tu gesto más hermoso,
doblado entre dos besos.
¡Y hoy que lo preciso
no puedo siquiera recordarlo!
Cuentas
Para ti, mi casa; para mí, tu calle.
Tratándose de amor,
me niego a hacer las cuentas.
Todo lo que supe, lo olvidé
¿Es el cien, el carro con el mulo?
¿El siete, el uno bajo palio?
Khibuz
Ya sé que no es el Khibutz lo que era.
Que cerraste acuerdo al fin con la serpiente.
Que está lleno de adosados
y han abierto discoteca en el Edén.
Que allá donde vaya estoy proscrito.
Que toda la eternidad dura un verano.
Que gato que acaricio, eriza el lomo,
que ha perdido un pecho la quimera.
Que se agostó la fuente.
Que ni del mal ni el bien,
queda un árbol de fruta en todo el barrio.
Que, donde el amor pisa,
jamás crece la hierba.
Bradicardia
Quién dice que nunca va a ceder,
que no ha de escorar justo a la izquierda.
Que no orza a babor,
que no va a derrumbarse,
que no la arrastra a tierra la deriva.
Mas, en tanto, numérate los huesos,
solloza de uno a cien,
aprieta bien los íjares, esfuérzate en latir.
¡Aparca donde puedas
y deja el corazón tocando el claxon!
Guiños
En un suspiro,
se fue acabando el día.
Hinchado el camisón,
solemnes, navegaron
al viento las terrazas.
¿Es la eternidad
un guiño del sol?
La noche,
¿la broma de un dios tuerto?
Invenciones
No sé qué me olvido y qué recuerdo.
¡Seguramente, todo lo inventé!
El sauce y el ciprés, la higuera y el manzano.
A veces
A veces, tengo ganas
de quedar puro en los huesos.
A ver si me los cuento uno a uno,
¡no sea que me engañen!
A veces me paso así las horas,
repasando, como un bobo,
las letras del catón,
la espina dorsal de los lagartos.
Escaques
Estoy por hacerme un solitario.
Nadie quiere conmigo ya jugar
porque cambio las fichas de los escaques.
Porque dicen
que muevo siempre fuera de mi turno.
Preferencias
¿Decir: sin novedad; estoy bien?
¿Tener un gran proyecto?
¿Dejar en plazo breve de fumar?
¿Julepe con los amigos?
¿Hacer un gran viaje?
¿Cambiarme de camisa y de equinoccio?
Prefiero, amor, por lo que queda,
aullar, sabio, a la luna,
achucharme, a escondidas, con la noche,
atar las estrellas por el rabo.
Migas
Hoy me he destapado
mirando con lujuria a las palomas.
Creyendo que es mi turno,
que está a punto mi hora en el reloj.
Que algo se cuece para mí en el puchero.
Hoy me he levantado a la mañana
dispuesto a ser querido.
Y me he llenado los bolsillos de monedas,
de migas, el corazón.
Acomodo
Vase mi paso acomodando
a todo lo que manda el arriero.
Que dice: so, calma, aguanta y arre....
Ya nunca...
Ya no vengo a escuchar consejas al lobo,
¡tanto que me reí, tanto que me decía!
¡Tan bien que argumentaba!
¡Tan bien que me mostraba las orejas!
¡Lo bien que se lo hacía con mi perro,
lo que era adorado por mis pulgas!
¡Ay, ya casi nunca vengo
a enseñar silbidos al tren,
al gato duermevela!
¿Ya, cuándo?
¿Ya, para qué?
Hay alguien
Le ha dado a un truhán por atisbar
detrás de una persiana lo que hago.
De qué pie me levanto a la mañana.
Si bebo o no café,
a qué poeta plagio,
de quién beso la foto.
No crean que no sé qué sucede:
hay alguien en mi sueño, agazapado,
que pincha, el malasombra, cuando ascienden
mis pompas de jabón.
Cola
Ya no recuerdo a lo que vine.
Me parece que al fin vine a acertar
a dar con mi papel,
que supe hallar mi sitio.
De columna vertebral de la serpiente,
reptando mansedumbre.
¡Que bien que ya me sé
pedir al de atrás perdón,
guardar el turno al que se va!
Mirad el reloj y decir:
¡se me hace tarde!
Oír llorar al timbre.
¡Ojalá que cuando llegue
al cabo de la cola,
no venga nadie a fastidiarla!
¡No vengan a preguntarme lo que quiero!
Desahucio
Puede la luna, si desea,
cobrar en especie.
¡Mas está loca la pobre si pretende
venir a desahuciarme de estas ruinas!
Aunque diga
que todo es por mi bien,
¡que éste es su modo de quererme!
Empecinado
Hoy no voy a salir,
por más que arrojen chinos a mi ventana.
Que vengan a decirme
lo bien que me hace el sol.
Que nada hay que temer,
que ya nunca es domingo.
Que el cielo no destiñe.
Que se ha cubierto el suelo
de hojas de castaño.
Que por esta misma calle,
han visto, a la mañana, pasear
a una muchacha casi transparente.
Gambito
¿Qué tonto tropieza en la piedra dos veces?
¿Quién llama alguaciles y notarios?
¿Quién hace dolido balance de daños?
¿Quién busca, enconado, trompicar la tercera?
Pesaroso el asno, pertinaz la frente,
ardiendo de fiebre, muriendo de hambruna,
¿quién resbala siempre por esta cucaña?
¿Quién quiere la mar si tiene la luna?
¿Quién pide pan teniendo un consejo?
¿Quién elabora con versos un teorema?
¿Quien canta a deshora y llora a destiempo?
¿Quién pinta la mula con rayas de cebra?
¿Quién llama al amor y abraza a la muerte?
¿Qué caballo por alfil, qué gambito de reina?
Matemáticas
¿Tendrá asíntota el amor?
¿Vértices, el llanto?
¿Altura, la tristeza?
¿El beso, derivada?
¿Cociente por cero, la ternura?
¿Tendrá círculos el infierno?
¿Hipérbola, la luz?
¿La lluvia, simetría?
¿Razón trigonométrica, la aurora?
¿Integral, el vagabundo?
¿El dolor, una matriz?
¿Mediana, la mar?
¿La risa, logaritmo?
¿Raíz cuadrada exacta, el cuadrado de la muerte?
Puntos de corte
¿Venir a tocarme un sólo punto
y, tan fresca,
salirse después por la tangente?
¿Querrá
partirme acaso en dos?
¿Finge que no me ve
a dos pasos mismos que la tengo?
Qué voy a reprocharte...
¡Si difícil ya se relaciona
la recta con la curva!
Edén
Busco llegar al lunes como sea,
errar de un solo golpe
hueso y llanto, perfiles y azoteas.
Busco tentar la noche con el grajo,
con negra pez, la luna;
la muerte con el beso más temprano.
La hoz, mezclando el grano y la cizaña;
con ciego amor, la alondra;
al áspid, mordiendo con deleite la manzana.
Ven, amada mía, juguemos al escondite,
la mar, a pares o nones,
a tiznarnos de negro los carmines.
A correr este pasillo, a oscuras,
a mancharnos de dicha el pantalón,
a llenarnos los bolsillos de ternura.
De pronto
De pronto me he hallado,
de tanto que pienso,
de pura miseria, una equis.
De pronto, a sus puertas,
tocando la aldaba.
como un tartamudo
De pura inocencia, en el brete
de afeitarme hasta el cuello
o quedarme perdido de liendres.
De pronto,
de tanto que hurgo,
(y tanta miseria),
me he hallado en el pecho una equis.
Y he sabido, de pronto,
que nunca hubo luna,
que no abren mis llaves.
Que, aunque no llegue Marzo,
nadie quiere de veras a Febrero.
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